Me gusta pensar que estoy en buena forma…buueennoo…no exactamente hago muchos ejercicios, pero ando bastante en el centro de Madrid, nunca he tenido coche y siempre me digo que no hace faltar ir al gimnasio porque camino tanto.

Hoy, después de dos horas andando con Lena y los otros alumnos durante nuestra segunda caminata de entrenamiento, estoy hecha polvo y me estoy dando cuenta de que a lo mejor no estoy en tan buena forma como me gusta pensar. ¡Y eso que he estado entrenando cada fin de semana con otras amigas de la clase! Este es sólo el principio. Ya me doy cuenta de que este sí es un esfuerzo físico; hay una razón que los peregrinos históricamente (¿y hoy en día?) lo hacían para hacer una penitencia.

Para mejorar mi cuerpo para el Camino, he empezado hacer ejercicios abdominales cada mañana. Es muy poco y suelo intentar apresurarme para terminar con ellos cuanto antes. Pero bueno, solamente nos quedan unas tres semanas hasta que hagamos nuestra pequeña parte del Camino, y hay que ponerme en mejor forma.  Aunque no tengo los mismos motivos para hacer el Camino (sin hablar de que sólo lo vamos a hacer un fin de semana) que tenían los peregrinos durante la Edad Media, esto sí es un reto para mi también, algo que no hago a menudo -- mejor dicho, que nunca he hecho -- y va a exegir un esfuerzo físico.