Hay muchos símbolos conocidos en el Camino de Santiago: las flechas amarillas que dirigen a los peregrinos; la concha que el peregrino recogía en el mar de Galicia para mostrar que él había llegado hasta allí; lo llevó con él de regreso a su pueblo de origen. Hay leyendas conocidas: “el gallo que cantó después de asado” en Santo Domingo de la Calzada es una que aprendimos durante nuestra breve estancia en ese pueblo. Hay gente famosa y gente “normal” que también forma parte del Camino. Todos estos elementos: los símbolos, las leyendas y la gente, hacen que tanto hoy en día como en su periodo de esplendor en la Edad Media el Camino sigue muy vivo.

El “Botafumeiro” es uno de los símbolos más conocidos en el Camino de Santiago. Me enteré de este objeto no por mi propia experiencia; todavía no conozco Santiago de Compostela. Fue una amiga mía de Galicia quien me contó lo del Botafumeiro. Ella admitió que nunca había hecho el Camino, pero me dijo: «He estado en la Misa del peregrino y no te imaginas la expresión de las caras de los peregrinos, incluso de los que no hacen el Camino por motivos religiosos. Y cuando ven el “Botafumeiro” alucina!»

El Botafumeiro es un enorme incensario de unos 50 kilos en la Catedral de Santiago de Compostela. Significa literalmente “esparcidor de humo” o “echahumos” en gallego. Lógicamente, los peregrinos no holían muy bien cuando llegaron a la Catedral, y el incensario ayudaba con eso. Sólo se exhibe en la Eucaristía del peregrino los domingos, aunque hoy en día si los peregrinos hacen una ofrenda de 300 euros, también pueden ver el Botafumeiro.

Y como “una imagen vale más que mil palabras”:

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